Yordano lucha por su vida y para pagar su tratamiento médico en Nueva York. Aprendió del modo más duro lo que significa tener la vida pendiendo de un hilo.

Yordano di Marzo aprendió del modo más duro lo que significa tener la vida pendiendo de un hilo: “He estado tres veces a punto de…”, recuerda, sin terminar la frase.

Se encuentra sentado en la sala de su pequeño apartamento de Queens, Nueva York. A su lado están las guitarras con que ha deleitado a sus fans por décadas. Y también las medicinas que ahora le ayudan a vivir.

A este cantautor ítalo-venezolano le diagnosticaron un cáncer de médula ósea hace cuatro años por el cual fue sometido a un delicado trasplante en esta ciudad de Estados Unidos.

“Tenía el tiempo contado”, explica Yordano, de 66 años, durante una entrevista con BBC Mundo.

Pero lo más difícil —”el joropo”, como dice él, en referencia a la danza popular venezolana— vino tras la operación: el proceso para recuperarse lleva seis años de altos y bajos, de los cuales ha pasado la mitad.

En este lapso perdió cerca de 30 kilos de peso y enfrentó problemas inesperados, como la caída que tuvo el mes pasado en su propio apartamento. Sufrió fractura de fémur. Y una nueva cirugía.

Esto aumentó los costos agobiantes en médicos, hospitales, medicinas… Para poder cubrirlos, ya había lanzado en octubre una campaña de recolección de fondos en internet, que sigue en curso.

Admite que ha sentido ganas de rendirse alguna vez. Como aquel fin de año tras el trasplante, cuando le dijo a un amigo: “No estoy seguro de que yo quiera vivir así”.

Pero sigue dando batalla y hasta mantiene proyectos profesionales. Es un combate especial, le había advertido Sergio Giralt, el hematólogo-oncólogo que realizó su trasplante en Manhattan, venezolano como él.

“No es luchar contra la muerte; es luchar por la vida”, le dijo. “De eso se trata”.

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