Rescatado el niño Cristo José Contreras. Siete días estuvo cautivo en montañas de Norte de Santander.El presidente Duque confirmó la liberación.

Cuando estaba en el vientre de su madre, la hermana gemela de Cristo José falleció, pero él sobrevivió y se convirtió en el milagro por el que su familia agradece todos los días. Luego de siete días de secuestro, en su hogar vuelven a celebrar el milagro de la vida. Este es el perfil del pequeño.

Si hay un sitio donde Cristo José adore estar es en el ‘brinki brinki’. Para él es sagrado pedir permiso todos los días y visitar su lugar favorito.

Cristo José es el cliente más fiel de un pequeño negocio en el que los niños de su barrio pueden subirse a un parque de diversiones inflable. Cada salto del pequeño en ese juego es un destello de felicidad para su abuela, quien lo acompaña siempre que puede, pero que hoy recuerda esa experiencia con mucha nostalgia.

Mami Ninza, regálame para ir al brinki brinki, le dijo el pequeño.

Claro, toma, le respondió ella.

No, pero yo quiero que tú me lleves, insistió el niño.

Pero tengo que ir a un velorio, le dice la abuela.

Bueno, yo te acompaño y cuando salgamos nos vamos para el brinki brinki, ofrece Cristo José.

Ese día los dos le fallaron a la cita que habían programado para visitar el ‘brinki brinki‘. El velorio se extendió y cuando decidieron ir, el lugar ya estaba cerrado.

Llanto.

Cristo José se entristeció tanto aquella noche que a la mañana siguiente lo primero que hizo fue recordarle a su abuela que cuando llegara del colegio debían ir al lugar del que ya era un cliente oficial y al que  incluso, a veces, la hija del dueño le permitía subirse gratis.

Claro, cuando regreses de la escuela yo te llevo, le prometió la abuela mientras terminaba de alistarlo.

Pero ese día también faltaron a la cita.

El esposo de la profesora del colegio, la persona de confianza que todos los días recogía al pequeño en su casa y lo llevaba hasta la escuela, llegó puntual esa mañana. Lo recibió, y condujo hasta el colegio Santo Ángel donde Cristo José toma sus clases. En el camino, dos hombres armados se acercaron al vehículo, amordazaron al conductor y raptaron al niño.

“Dos sujetos ingresaron a la escuela donde se encontraba mi hijo de 5 años, encañonaron a la persona y se lo llevaron con rumbo desconocido”, denunció Edwin Contreras, alcalde de El Carmen y padre del menor. El secuestro ocurrió en el corregimiento de Guamalito donde el vive el pequeño. 

“Dos sujetos ingresaron a la escuela donde se encontraba mi hijo de 5 años, encañonaron a la persona y se lo llevaron con rumbo desconocido”, papá de Cristo José.

Según el relato del padre, los secuestradores llegaron al plantel educativo en una motocicleta y se llevaron al niño. “Quiero que me entreguen a mi hijo. Yo me entrego por él. Me cambio por su liberación pero que lo suelten ya. Es una persona inocente y no tiene que pagar por lo que pasa en la región del Catatumbo”, dijo el mandatario.

Desde ese día, los padres no tenían razón del pequeño.

Cristo José fue un milagro desde que estaba en el vientre de su madre. Cuando su mamá, Diana Milena Arévalo, quedó embarazada, los médicos le aseguraron que el nacimiento del pequeño sería de alto riesgo, que el bebé no estaba lo suficientemente desarrollado y que por eso la familia debía prepararse para los cuidados especiales que necesitaría.

La falta del líquido amniótico se convirtió en una amenaza para él y su hermana gemela. Ella falleció antes de nacer. Pero Cristo José logró sobrevivir. El grito del pequeño al nacer estremeció el corazón de Diana. 

“Cristo José hizo parte de un embarazo gemelar, del cual solo nació él. El pronóstico para él era incierto y negativo. Cada 8 días tenía que hacerme ecografías y controles. La posición del cordón umbilical no era el mejor y el niño no recibía los suficientes nutrientes”, narra con mucha ilusión su madre después de cinco años.

Sin embargo, contra todos los pronósticos, Cristo José nació sano. Pulmones, bien. Corazón, perfecto. Extremidades, completas. Incluso llegó al mundo con el tamaño de un bebé normal. Era como si en el vientre el pequeño se hubiera llenado de una fuerza que le ayudó a desarrollarse aún cuando las condiciones del embarazo de su mamá no eran las mejores.

Desde entonces, su familia creyó que Cristo José sería un niño especial y así ha sido. Quienes lo conocen, admiran con sorpresa sus habilidades, sobre todo las comunicativas. “Es muy despierto y conversador. Uno habla con él y piensa que está hablando con una persona mayor”, dijo su mamá quien apareció desde toda la semana en cuanto lugar pudo para pedir la liberación de su pequeño.

Se puso enfrente de las cámaras y con su voz quebrada le envió mensajes a su pequeño con la esperanza de que él, donde estuviera, recibiera el amor que ella y toda su familia le tienen. Incluso ofreció canjearse por su hijo.

Según su familia, es un niño muy feliz, aunque nervioso. Le teme a la oscuridad y le asustan los truenos. Papi Cristo y mami Ninza, como le dice a Cristo Humberto Contreras y su esposa Ninza Chinchilla Sepúlveda, los abuelos paternos con los que vive, tienen que estar en su cuarto hasta que él se duerma.

Su habitación la comparte con su hermano mayor, Antonio José. Él tiene que abrir espacio en la cama todos los días para Cristo José y sus peluches.

Desde el secuestro, las noches de Antonio José no fueron las mismas, durmió con su abuela. “Cristo José, córrete por favor”, decía en las noches mientras sueña con el regreso de su hermano, quien como todos los días, ocupa casi todo el espacio de la cama para ubicar a sus muñecos.

Su abuela, mientras tanto, fue una de las más afectadas por el secuestro. Cuando hace un año, su esposo Cristo Humberto también fue secuestrado, al parecer por el ELN, Cristo José le pedía que le pusiera un disfraz de Superman para ir a rescatar a su abuelo de la montaña. “¿Usted se llevó a papito Cristo?”, preguntaba el pequeño a todas las personas que veía en el pueblo.

Y así ha sido Cristo José siempre. Según su tío, Yesid Contreras, es un niño muy despierto que siempre pregunta por todo. “Es muy preocupante que a un niño le hagan eso, ni él ni ningún menor se merece eso. Es muy injusto, un niño en el monte qué puede hacer”, dijo el familiar notablemente afectado. “Tienen que tenerlo dormido porque es un niño muy vivo, muy despierto, que está pendiente de todo”, agregó.

“Es muy preocupante que a un niño le hagan eso, ni él ni ningún menor se merece eso. Es muy injusto, un niño en el monte qué puede hacer”. – Tío de Cristo José.

Mientras las autoridades ofrecían recompensas, repartían boletines con información del menor y registraban cada rincón al que pudieran acceder buscando al niño; en su casa esperaban que el pequeño alegre y divertido que ama tomarse fotos y grabarse en videos mismo bailando y cantando, regresara.

Cristo José nació con una vena de artista que probablemente heredó de alguno de los tíos de la familia que interpreta la guitarra. Antonio José, su hermano, toma clases de música, pero en la casa es Cristo José el que pone toda la energía para alegrar el ambiente.

La casa de Cristo José se llenó de mensajes de solidaridad de ciudadanos que esperan que pronto regrese a su hogar. Foto: Archivo particular de la familia. 

En las tardes, a Cristo José le gusta visitar a su madrina, la profesora Rosa Arias, quien también es su tía política. Cuando está con ella, el pequeño cruza la calle para jugar en el parque con su prima y un vecino.

“Cuando el viene a mi casa, casi que se la pasa es en el parque, yo lo acompaño o le pido a mi esposo, tío de él, que lo vigile mientras juega”, dice Arias. A Cristo José lo describe como un niño feliz y cariñoso. “Cuando me ve en la escuela le dice a su profesora que él se quiere venir conmigo, que quiere estar con su madrina y yo me lo llevo”, narra la profesora Rosa, quien todavía no entiende cómo pudieron secuestrar a alguien tan pequeño y sin motivos.

“A nosotros nos mató la confianza”, comenta, explicando que hace unos años cuando la mamá de Cristo José, quien trabaja en Ocaña, pero pasa todos los fines de semana en Guamalito con sus hijos, ofreció llevárselos con ella para que estuvieran más seguros, nadie pensó que algo así le pudiera ocurrir al menor. “Todo el mundo le dijo que los dejara acá, que acá era su hogar y estarían bien”, narra.

Aunque a ella y todos los que conocen a Cristo José los embargaba una inmesa tristeza, tenían la esperanza de que pronto él regresaría a su hogar. “Yo creo en los milagros y sé que lo volveremos a ver pronto”, dijo su mamá.

El secuestro de Cristo José despertó la solidaridad de todo el departamento de Norte de Santander. Centenares de personas se movilizaron para exigir su liberación. En el municipio, sus vecinos realizaban cadenas de oración, vigilias y visitaban a sus familiares hasta la madrugada si era posible. Todos se reunían a hablar de él, mientras esperaban aquella llamada en la que les informaran que el menor había sido entregado o rescatado. 

Compañeros de Cristo José piden la liberación del pequeño. Foto: archivo particular.

A sus 5 años, Cristo José vivió lo que en el país han sufrido al menos 37.000 personas en los últimos 60 años. La historia del pequeño ha conmocionado al país, que en las últimas semanas ha sigo testigo de otros casos de violencia contra menores de edad como la violación, asesinato e incineración de la menor Génesis Rúa, de tan solo 9 años, en Fundación.

A la voz de rechazo contra estos crímenes, se han sumado personalidades públicas. El propio presidente Iván Duque viajó el domingo y visitó de sorpresa a la familia Contreras. Allí, en medio de una de las regiones más convulsionadas del país ofreció su apoyo a los seres queridos de Cristo José.

“Fue muy alentador, ha sido para nosotros muy esperanzador recibir el apoyo de tantos colombianos, de tantas personas que nos escriben incluso desde el exterior para darnos palabras de consuelo”, dijeron sus familiares.

Cristo José, un niño de 5 años al que retuvieron por siete días contra su voluntad, tiene una cita pendiente en el ‘brinki brinki‘.

 

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